miércoles, 1 de mayo de 2013

CURSO DE LITERATURA CONTEMPORÁNEA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA (3)


NOVECENTISMO Y VANGUARDIAS
 
En la segunda década del siglo XX, coincidiendo con la producción literaria de los escritores de la Generación del 98 apareció un grupo de jóvenes autores que, sin renegar de los anteriores, empezaron a superar sus postulados ideológicos y estilísticos, sirviendo así de puente entre la Generación del 98 y la del 27. Ortega y Gasset  es su líder intelectual, y entre las características ideológicas y estilísticas del grupo sobresale en primer lugar su preocupación por España; mantienen contactos con la cultura europea, en especial, Eugenio D'Ors, Pérez de Ayala u Ortega, cuyas estancias en Alemania fueron frecuentes. Anteponen las ideas y los valores  a lo meramente individual y humano; la inteligencia a la sensibilidad (por algo el género más cultivado es el ensayo). Su formación es universitaria y diferencian claramente la vida y la realidad de la obra de arte, a la que otorgan un valor estético independiente. Así buscan una forma cuidada, creando un lenguaje rico y conceptual, con cultismos, metáforas...
También cultivaron otros géneros, como la poesía (caso de Juan Ramón Jiménez) o la novela, en la que destacan Ramón Pérez de Ayala o Gabriel Miró.
 
En esta época tienen presencia en España las vanguardias, en especial el Creacionismo, nacido en París y difundido por el poeta chileno Vicente Huidobro, el cual propugna la capacidad creadora de las imágenes y convierte cada poema en un mundo creado y perfecto; el Ultraísmo, que, cultivado por el español Guillermo de Torre, intenta captar la realidad con aisladas percepciones e imágenes irracionales; y el Surrealismo, que había dado a conocer también en París André Breton y basa sus postulados en la libertad de imaginación y en la asociación irracional de ideas, buscando ante todo la expresión del mundo de las emociones y de los sueños.
Estos movimientos vanguardistas aparecen en la obra de Ramón Gómez de la Serna y de la mayoría de los poetas del 27.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Juan Ramón Jiménez (1881-1958) nació en Moguer (Huelva) y estudió bachillerato con los jesuitas del Puerto de Santa María. Luego Derecho en Sevilla. Se trasladó a Madrid, pero al morir su padre regresó a Moguer y padeció una profunda depresión. Viajó por Europa y a su vuelta ingresó en un sanatorio de Madrid. Tras una nueva estancia en Moguer, regresó a la Corte, donde vivió en Residencia de Estudiantes. Marchó a Estados Unidos donde se casó con Zenobia Camprubí, su más fiel colaboradora. Luego vivió en Madrid hasta el estallido de la Guerra Civil, en que abandonó definitivamente España para vivir en Cuba, Estados Unidos y Puerto Rico. Aquí recibió la noticia de que había obtenido el Premio Nobel, sufrió la muerte de su esposa y finalmente murió. Hoy sus restos yacen en Moguer.
Escribió ensayo con rasgos líricos (La colina de los chopos) y destacó especialmente en la poesía, obra que puede dividirse en varias etapas: la primera, sencilla y sentimental, abarca aproximadamente hasta 1915 y posee ecos de Bécquer, Rubén Darío, y otros, y en la que destacan títulos como Arias tristes, o Pastorales.
En 1914 escribió Platero y yo, un conjunto de poemas en prosa cuyo protagonista en un burrito suyo que le sirvió de confidente para hablar de las cosas pequeñas de la vida que contienen una belleza sin igual. La segunda etapa se inicia con Diario de un poeta recién casado y se despoja de adornos modernistas, pasando a ser una poesía más personal y desnuda, entre cuyos poemarios sobresale el titulado Eternidades. En la última etapa, donde la desnudez y la pureza son casi absolutas, el poeta expresa su plenitud espiritual y estética en libros como Animal de fondo o  Dios deseado y deseante.
Él mismo dejó descrita en 1917 su evolución poética hasta ese momento, como puede leerse en el poema siguiente:
 "Vino, primero, pura,
vestida de inocencia,
y la amé como a un niño.
Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes;
y la fui odiando sin saberlo.
Llegó a se una reina
fastuosa de tesoros...
¡Qué iracundia de hiel y  sinsentido!
Mas se fue desnudando.
Y yo le sonreía.
Y se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.
Y se quitó la túnica
y apareció desnuda toda...
¡Oh, pasión de mi vieja poesía,
desnuda para siempre!"
 (Eternidades)

 
 
 
 
Ramón Pérez de Ayala (1880-1962) nació en Oviedo. Acabó el bachillerato con los jesuitas en Gijón. Estudió Derecho en la capital de Asturias. Viajó por Europa y América. Ingresó en la Real Academia de la Lengua y perteneció con Ortega y  Marañón a  la Agrupación de intelectuales al servicio de la República. Fue nombrado embajador en Londres hasta 1936. Unos años más tarde  marchó a  la Argentina.  Finalmente, en 1954 regresó a Madrid, donde vivió hasta su muerte.
 
Escribió libros de poesía como La paz del sendero, en el que se aprecian influencias modernistas y de ensayo, como los dos volúmenes dedicados a crítica teatral, Las máscaras, donde entre otras cosas defiende el teatro de Galdós o Arniches y ataca el teatro poético o el de Benavente. Pero su éxito lo obtuvo con la novela, género que podemos dividir en tres etapas: una tradicional y autobiográfica, en la que destaca Troteras y danzaderas, sobre el Madrid bohemio de entonces; otra de transición y de tonos poemáticos, en la que sobresale La caída de los Limones, mezcla de lirismo y crítica social; y  la tercera, más lograda y de tono claramente intelectual con temática referida al lenguaje, la educación sexual o el honor, entre otros; Tigre Juan es un excelente ejemplo de esta etapa y para muchos una de sus mejores novelas.

 
 
 
Gabriel Miró (1879-1930) nació en Alicante. De niño estudió en un internado de los jesuitas en Orihuela. Estudió Derecho en Valencia y Granada. Opositó sin éxito a judicatura y trabajó de funcionario en Alicante y Barcelona. Después lo hizo en el Ministerio de Trabajo y en el de Instrucción Pública en Madrid.  Fue candidato a la Real Academia de la Lengua. Finalmente, murió prematuramente en Madrid.
 
Con un estilo lento, impresionista, cultivó preferentemente la narrativa, en la que destacan tanto sus  novelas cortas, como Nómada, con la que obtuvo el premio de El Cuento Semanal, como las extensas, entre las que destacan Las cerezas del cementerio, que cuenta el trágico amor de Félix Valdivia con una mujer mayor en un ambiente de erotismo y voluptuosidad que sólo puede acabar en enfermedad y muerte. Nuestro padre San Daniel está ambientada en la ciudad de Oleza (Orihuela), envuelta en un sopor de misticismo y sensualidad y cuyos habitantes aparecen reprimidos por la intolerancia y la religión más reaccionaria. También escribió las Figuras de la Pasión del Señor, que es un conjunto de estampas bíblicas más que una novela, en las que destacan al lado de las figuras elegidas, descritas con patetismo propio de los imagineros castellanos, la descripción topográfica de los paisajes levantinos.

 
       
 
Lecturas y actividades
 
       1. Lee los dos siguientes poemas de Juan Ramón Jiménez y contesta las preguntas:


 
1
" Ya están ahí las carretas...
--Lo han dicho el pinar y el viento,
lo ha dicho la luna de oro,
lo han dicho el humo y el eco--.
Son las carretas que pasan                       5
estas tardes, al sol puesto,
las carretas que se llevan
del monte los troncos muertos.
¡Cómo lloran las carretas
camino de Pueblo Nuevo!                      10
Los bueyes vienen soñando,
a la luz de los luceros,
en el establo caliente
que sabe a madre y a heno.
Y detrás de las carretas,                          15
caminan los carreteros,
con la aijada sobre el hombro
y los ojos en el cielo.
¡Cómo lloran las carretas
camino de Pueblo Nuevo!                     20
En la paz del campo, van
dejando los troncos muertos
un olor fresco y honrado
a corazón descubierto.
                        Y cae el ángelus desde                          25
la torre del pueblo viejo
sobre los campos talados
que huelen a cementerio.
¡Cómo lloran las carretas
camino de Pueblo Nuevo!"                   30
 
 (Pastorales)
 
2.
"¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.             5
Que por mí vayan todos
los que no las conocen a las cosas;
que por mi vayan todos
los que ya las olvidan a las cosas;
que por mí vayan todos                           10
los mismos que las aman a las cosas...
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!
 
(Eternidades)
 


 
a) Cuenta brevemente el contenido del primer texto y escribe un título que le vaya bien. Razona tu respuesta.
b) Di qué clases de versos son los presentes y qué tipo de estrofa forman. ¿Existe algún tipo de estribillo? Indica los casos de encabalgamiento y escribe el esquema métrico de la composición.
c) ¿Qué significan las palabras siguientes: heno, establo, aijada, ángelus? Luego construye un campo semántico con el vocabulario perteneciente a las labores campesinas.
d) Localiza los casos de paralelismo y personificación en los cuatro primeros versos.
e) Explica la metáfora de "la luna de oro".
f) Comenta la adjetivación empleada en el primer poema.
g) Haz un estudio de las formas verbales empleadas en el poema y explica por qué crees que el poeta las ha escogido.
h) Transforma el contenido de estos versos en un relato en prosa en el que tú seas narrador testigo.
i) Enuncia la idea central del segundo poema.
j) Localiza el caso de paralelismo presente en el poema y explícalo razonadamente.
k) Explica la semejanza y la diferencia de sentido y forma que existe entre los dos primeros versos y los tres últimos.
l)¿Qué forma verbal se emplea en el segundo poema? ¿Qué relación guarda con la idea central del mismo? Razona tu respuesta.

 


 
 
TEXTO COMENTADO Fragmento de Platero y yo, de J. R. Jiménez.
 
"Entrando en la dehesa de los Caballos, Platero ha comenzado a cojear. Me he echado al suelo...
--Pero, hombre, ¿qué te pasa?
Platero ha dejado la mano derecha un poco levantada, mostrando la ranilla, sin fuerza y sin peso, sin tocar casi con el casco la arena ardiente del camino.
Con una solicitud mayor, sin duda, que la del viejo Darbón, su médico, le he doblado la mano
y le he mirado la ranilla roja. Una púa larga y verde, de naranjo sano, está clavada en ella como un redondo puñalillo de esmeralda. Estremecido del dolor de Platero, he tirado de la púa y me lo he llevado al pobre al arroyo de los lirios amarillos, para que el agua corriente le lama, con su larga lengua pura, la heridilla.
Después, hemos seguido hacia la mar blanca, yo delante, él detrás, cojeando todavía y dándome suaves topadas en la espalda."
 
SITUACIÓN
Dentro de la obra poética de Juan Ramón destaca el librito en prosa Platero y yo por su tono lírico, tan alto como el que se halla en su verso. En realidad, el libro es un conjunto de poemas en prosa donde el poeta muestra su ternura franciscana hacia los animales, y en especial hacia su asnillo Platero. El texto presente es un ejemplo palpable de esa ternura.
 
CONTENIDO
A Platero se le ha clavado en la parte más blanda del casco una púa de naranjo y empieza a cojear por el dolor. El poeta se interesa por el animalillo y, tras descubrir la causa de su cojera, le extrae la púa. Luego le lleva al arroyo para que el agua lave la herida. Finalmente, continúan el camino hacia el mar mientras el burrito le cabecea en la espalda en señal de gratitud.
 
ANÁLISIS
El narrador testigo cuenta la anécdota del texto, unas veces en tercera persona y otras en primera y en pretérito perfecto compuesto, como si acabara de pasar, lo que le ha ocurrido a Platero y lo que hace él (ha comenzado a cojear, me he echado al suelo, ha dejado, le he doblado, he tirado, hemos seguido...). La estrecha relación que hay entre el poeta y el animal queda determinada, no sólo por lo indicado, sino también por el diálogo que entabla Juan Ramón con Platero (las palabras no pueden ser más entrañables y cercanas: "Pero, hombre, ¿qué te pasa?") o la expresión inequívoca "estremecido del dolor de Platero...". En cuanto a los recursos expresivos empleados en el texto, son muy abundantes. El asíndeton del tercer párrafo y la anáfora de la proposición "sin" introduciendo complementos circunstanciales de modo o la aliteración "sin tocar casi con el casco..." (mostrando el dolor de Platero). Léxico preciso (dehesa, ranilla, casco...). Metáforas ("puñalillo de esmeralda= la púa de naranjo), comparaciones ("...como un redondo puñalillo...). Epítetos (ardiente, roja, verde, redondo, amarillos, corriente, larga, pura, suaves...). Diminutillos apreciativos (puñalillo, heridilla). Personificaciones ("para que el agua corriente le lama, con su larga lengua pura"). Etcétera.
 
 
CONCLUSIÓN
A una anécdota entrañable como la que cuenta el texto, le corresponde el lenguaje y la expresión que ha elegido el poeta para vestirla. El tono lírico empleado no deja lugar a dudas y así ha quedado explicado en el análisis.

 


 

José Ortega y Gasset (1883-1955)  nació en Madrid en una familia de intelectuales. Se doctoró en Filosofía y amplió sus conocimientos en Alemania. Fue catedrático de Metafísica en la Universidad de Madrid. Colaboró con la República, pero desilusionado con sus postulados, se exilió en 1936 y viajó por Francia, Holanda, Argentina... De vuelta a Madrid fundó el Instituto de Humanidades y se dedicó a dar conferencias por medio mundo hasta su muerte.

 

Ensayista y filósofo de primera línea, su obra es extensísima y abarca una temática muy amplia que va desde la filosofía a la crítica y teoría del arte, pasando por la política o la literatura. En Meditaciones del Quijote explica el sentido del quijotismo español con postulados opuestos a los de Unamuno. España invertebrada es una reflexión sobre la esencia de nuestro país como colectividad nacional. En La rebelión de las masas, continuación del anterior y para muchos su obra más lograda, interpreta la historia analizando sus modos de gobierno, entre los que prefiere el de las minorías selectas. En El tema de nuestro tiempo resume todo su sistema filosófico (la realidad básica del hombre es la razón vital : "yo soy yo y mis circunstancias").

El estilo de Ortega se acerca más a la literatura que a la filosofía  y no desdeña el lenguaje adornado con metáforas inteligentes y adjetivación matizada.


 

 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963) nació en Madrid en una familia acomodada. Estudió Derecho pero se dedicó de lleno a la Literatura. En Madrid dirigió la tertulia Pombo, entregada, entre otras cosas, a difundir los movimientos vanguardistas En 1936 se exilió a Buenos Aires, donde vivió hasta su muerte.

 Su extensa obra abarca casi todos los géneros: teatro (Los medios seres), biografía (Retratos completos, entre otros, de Baroja, Unamuno, Chagall, Picasso... ), ensayo, novela (El torero Caracho) y, sobre todo, Greguerías, género al que definió como una suma de humor más metáfora, si bien no todas sus greguerías responden a esta fórmula. He aquí algunas muestras: "Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia". "El agua se suelta el pelo en las cascadas". "El obelisco es la palmatoria de los siglos". "La lava parece un cocodrilo que avanza". "Las espigas son langostinos vegetales". "El rayo es un sacacorchos  encolerizado"."El más pequeño ferrocarril del mundo es la oruga". En realidad, muchos de sus escritos son pretextos para encadenar greguerías.

miércoles, 17 de abril de 2013

CURSO DE LITERATURA CONTEMPORÁNEA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA (2)


                         GENERACIÓN DEL 98 Y MODERNISMO (2)


Pío Baroja (1872-1956) nació en San Sebastián. Durante su juventud residió en Pamplona y Madrid, donde estudió Medicina. Ejerció esta profesión en Cestona. Después se instaló definitivamente en Madrid (los veranos, en su casa de Vera de Bidasoa). Abrió una panadería y se dedicó al periodismo y a la literatura. Viajó por Europa. Fue miembro de la R.A.E. Solitario y de espíritu independiente, mostró siempre su desprecio por las convenciones humanas.
 
Escribió poesía, una colección de narraciones históricas, cuyo protagonista fue Eugenio Aviraneta, un libro de memorias y muchas novelas, entre las cuales destacan las siguientes: Zalacaín el aventurero, perteneciente a la trilogía Tierra vasca, refleja como ninguna otra el ideal del escritor: la acción frente a la reflexión, pues Martín Zalacaín, aventurero convencido e involucrado en la segunda guerra carlista, representa el hombre al que Baroja, tranquilo y pacífico, le hubiera gustado ser. Camino de perfección (de La vida fantástica) relata el camino de destrucción (al contrario del seguido por Santa Teresa de Jesús en su libro de mismo título) que sigue Fernando Osorio, personaje contradictorio, como Baroja, entre revolucionario y abúlico. La busca, perteneciente a la trilogía social La lucha por la vida, junto con otras novelas como Mala hierba, narra las vicisitudes del protagonista Manuel Alcázar en el Madrid de finales del siglo XIX, en un ambiente de pícaros, prostitutas y proletarios, por llegar a conseguir un trabajo y una vida de bienestar. O El árbol de la ciencia (de La raza), acaso la novela más representativa de Baroja pues, además de incluir rasgos autobiográficos del autor, muestra las inquietudes de la Generación del 98. En ella el protagonista, Andrés Hurtado se hace médico y ejerce durante un tiempo; sin embargo, decepcionado por las costumbres de la sociedad que le rodea, regresa a Madrid, donde tampoco encuentra descanso para su escéptico modo de ver la vida; cree, finalmente, hallar la solución en el amor y el matrimonio, pero primero la muerte de su esposa Lulú y luego la de su hijo, lo llevan al suicidio.
 
Baroja sacrificó lo académico y las normas gramaticales a cambio de lograr la exactitud, precisión, claridad y rapidez en sus novelas. Buen escritor del 98, mostró aborrecimiento por la grandilocuencia de la literatura del siglo XIX. Prefiere el habla corriente de la calle, el de la gente de acción y valiente del país Vasco o el de los habitantes de los barrios bajos de Madrid. Sus novelas reflejan fielmente el mundo que lo rodea. Y como lo que observa le parece negativo, por sus páginas desfila un hondo pesimismo, que no escatimó siempre que lo consideró necesario.
 
 





 
Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) nació en Villanueva de Arosa. Estudió el bachillerato en Pontevedra y Derecho en Santiago. Dejó los estudios y se fue a México, donde trabajó de periodista. Luego volvió a Galicia. En 1895 apareció en Madrid con sus típicos quevedos, melenas y barbas largas. Llevó una vida de bohemia y constantes disputas con otros escritores. Se casó con la actriz Josefina Blanco y viajó por América del Sur dirigiendo la compañía teatral de María Guerrero. Después alternó su vivienda entre Madrid y su tierra natal. Fue carlista, atacó a la Dictadura y sufrió cárcel varias veces. Fue director de la Academia Española de Roma. Finalmente, a consecuencia de un cáncer murió en Santiago de Compostela.
 
Escribió poesía de rasgos modernistas como Aromas de leyenda, y otra de marcado tono caricaturesco, muy cercano a lo que él llamó "esperpento", en el caso de La pipa de Kif. Sin embargo, supo mezclar ambos estilos en libros como El pasajero.
También cultivó el cuento, una de cuyas colecciones más conocidas es Jardín umbrío, donde se dan la mano historias de santos, ladrones, almas en pena, amores y asuntos mágicos y terroríficos como los titulados Juan Quinto o El miedo.
Y la novela, algunos de cuyos títulos más conocidos fueron las cuatro Sonatas, donde relata las aventuras del marqués de Bradomín en un ambiente refinado y sensual. En el grupo de novelas llamado El ruedo Ibérico trató de pintar la sociedad española desde finales del reinado de Isabel II hasta la llegada al trono de su hijo Alfonso XII, en una especie de crónicas novelescas documentadísimas en la historia y empleando rasgos esperpénticos. Mencionaremos también Tirano Banderas, que para muchos fue la primera novela esperpéntica del autor y donde mezcla sabiamente la temática ambiental, la acción y la crónica narrativa; la figura del tirano Santos Banderas fue precedente de El señor presidente, del guatemalteco Miguel Ángel Asturias.
Dentro del teatro cultivado por Valle-Inclán sobresale la tragicomedia esperpéntica Divinas palabras que, situada en la Galicia rural y mágica llena de feriantes y hechiceros, tiene como eje a Laureaniño el Idiota, un enano hidrocéfalo, que va en un carretón por ferias y romerías y cuya deformidad es explotada por los hermanos de su madre Juana la Reina, una vez fallecida ésta.
Luces de bohemia, para muchos la mejor obra dramática de Valle-Inclán, explica la teoría del esperpento en boca del poeta ciego Max Estrella que, acompañado de Don Latino, personaje hipócrita y egoísta que le sirve de guía, adquiere altura clásica en medio de una sociedad degradada e innoble.
El estilo de Valle-Inclán empieza siendo modernista, musical y hecho para disfrute de los sentidos y acaba empapándose de ironía que lo transforma todo, paisaje, personajes y tema, en caricatura, dando paso así a lo que él denominó la teoría del esperpento, deformación sistemática de la realidad por medio de la mezcla de lo trágico y lo cómico y la búsqueda insistente de los contrastes y las disonancias.
 
 
 
 
 
Rubén Darío (1867-1916), máximo representante del Modernismo, nació en Metapa (Nicaragua) en el seno de una familia criolla. Estudió con los jesuitas y estuvo empleado en la Biblioteca Nacional. Cosmopolita y viajero, visitó América y Europa. En España introdujo el Modernismo y se relacionó con los escritores del  98. Ejerció el periodismo. Muy enfermo, volvió a su tierra para morir.
 
Su obra poética comienza con Azul, libro en el que hay prosa poética, cuentos, romances, silvas y sonetos alejandrinos como el titulado Caupolicán. Con Prosas profanas alcanza su máxima altura (colorido, musicalidad, alusiones mitológicas, palacios, princesas, cisnes…). La Sonatina es uno de sus poemas más representativos, escrito en sextinas y con rimas agudas y esdrújulas. También es memorable el Responso dedicado a su admirado Verlaine y escrito en alejandrinos y eneasílabos.
En  Cantos de vida y esperanza canta Darío a España y a Hispanoamérica con fe y optimismo. A este libro pertenecen algunos de los poemas más celebrados del autor, como Letanía de Nuestro Señor don Quijote, La marcha triunfal o La canción de otoño en primavera.


 
 
 
 
 
 Lecturas y actividades
 
 1.Lee el siguiente fragmento perteneciente a  la Escena XII de Luces de bohemia de Valle- Inclán y contesta  las preguntas:


 
"(Rinconada en costanilla y una iglesia barroca por fondo. Sobre las campanas negras la luna clara. DON LATINO y MAX ESTRELLA filosofan sentados en el quicio de una puerta. A lo largo de su coloquio, se torna lívido el cielo. En el alero de una iglesia pían algunos pájaros. Remotos albores de amanecida. Ya se han ido los serenos, pero aún están las puertas cerradas. Despiertan las porteras.) (...)
MAX.- Préstame tu carrik, Latino.
DON LATINO.- ¡Eres fantástico!
MAX.- Ayúdame a ponerme en pie.
DON LATINO.- ¡Arriba, carcunda!
MAX.- ¡No me tengo!
DON LATINO.- ¡Qué tuno eres!
MAX.- ¡ Idiota!
DON LATINO.- ¡La verdad es que tienes una fisonomía algo rara!
MAX.- ¡Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una novela!
DON LATINO.- Una tragedia, Max.
MAX.- La tragedia nuestra no es tragedia.
DON LATINO.- ¡Pues algo será!
MAX.- El esperpento.(...).
DON LATINO.- ¡Estás completamente curda!
MAX.- Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
 
DON LATINO.- ¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX.- España es una deformación grotesca de la civilización europea.
DON LATINO.- ¡Pudiera! Yo me inhibo.
MAX.- Las imágenes más bellas, en un espejo cóncavo, son absurdas.
DON LATINO.- Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la Calle del Gato.
MAX.- Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO.- Y, ¿dónde está el espejo?
MAX.- En el fondo del vaso.
DON LATINO.- ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX.- Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.
DON LATINO.- Nos mudaremos al Callejón del Gato. (...)
MAX.- No me siento las manos y me duelen las uñas. ¡Estoy muy malo!
DON LATINO.- Quieres conmoverme, para luego tomarme la coleta.
MAX.- Idiota, llévame a la puerta de mi casa y déjame morir en paz.
DON LATINO.- La verdad sea dicha, no madrugan en nuestro barrio.
MAX.- Llama."


 
a) Averigua en una enciclopedia o en Internet el contenido de Luces de bohemia, explica su argumento y sitúa dentro de él el fragmento presente.
b) Señala la acotación teatral del texto y explica la descripción de la llegada de un nuevo día.
c) Indica las frases del texto que explican la teoría del esperpento.
d) Busca información sobre Goya en un libro de arte, una enciclopedia o  Internet y explica qué relación guarda el pintor con la teoría del esperpento.
e)  ¿Qué significan las palabras y expresiones siguientes: "carcunda", "tuno", "curda", "cabestro", "carrik", "el buey Apis", "me quito el cráneo", "tomarme la coleta"?


 
 
 







                                     TEXTO COMENTADO. Fragmento de Mala hierba, de Pío Baroja.


“La superioridad del espíritu de Langairiños no le permitían suponer que un hombre que no fuera él valiese más que otro.

Su obra maestra era un artículo titulado “Todos golfos”. Se trataba de una conversación entre un maestro del periodismo –él—y un aprendiz de periodista.

Aquel derroche de sal ática terminaba con este rasgo de humor:

El aprendiz.- Hay que tener principios.

El maestro.- En la mesa.

El aprendiz.- Hay que decir con verdadera crudeza al país.

El maestro.- Se le van a indigestar. Acuérdese usted de los  garbanzos de la casa de huésped.

El Superhombre escribía siempre así, de un modo terrible, shakesperiano.

A consecuencia del desgaste cerebral producido por sus trabajos intelectuales, el Súper se encontraba neurasténico, y para curar su enfermedad tomaba glicerofosfato de cal en las comidas y hacía gimnasia.”

 

SITUACIÓN

Pío Baroja es el novelista por excelencia de la Generación del 98. Entre sus novelas destaca Mala hierba, perteneciente a la trilogía La lucha por la vida, donde Manuel Alcázar, el protagonista, lucha en un Madrid difícil por salir adelante. En su camino se encuentra a personajes curiosos como el Langairiños del texto.

 

CONTENIDO

El texto en su concisión, exactitud y brevedad se limita a retratar al periodista Langairiños en dos apartados: en el primero se alude a sus aires de superioridad, ironía, ocurrencia, y con estilo shakesperiano... Conviene citar el título de su obra maestra, Todos golfos, por lo que aporta; en el segundo apartado se habla de su enfermedad y sus causas ( está neurasténico por el desgaste cerebral que implica su trabajo; por ello se ve obligado a medicarse y hacer gimnasia.

 

ANÁLISIS

El narrador, omnisciente, habla de Langairiños en tercera persona y en pretérito imperfecto (propio de la descripción: no le permitían suponer, era, terminaba, escribía, se encontraba, tomaba...), excepto en el diálogo (perífrasis obligativas en presente). Hay dos lenguajes diferentes: el del retrato de Langairiños (que se hace de dos maneras: por lo que dice de él el narrador omnisciente y por lo que dice de él el maestro de periodismo, que es el propio Langairiños en el texto teatral) y el del diálogo. Nótese la perífrasis del primer párrafo para decir que no había nadie superior a él) o la ironía en sus réplicas al aprendiz; la primera, "en la mesa"( a la afirmación de  "hay que tener principios"); y la segunda, respecto a criticar duramente al país, con la referencia a la indigestión de los garbanzos de la pensión. Que no es otra cosa que una metáfora (crítica dura al país=indigestión alimenticia). Asimismo, conviene destacar la presencia del narrador omnisciente en el juego que hace con los apodos del maestro periodista y su superioridad (Superhombre, Súper). también emplea el narrador el tono de zumba en el último párrafo del texto ("desgaste cerebral producido por sus trabajos intelectuales"). No podían faltar las referencias médicas tan abundantes en la novelística de Baroja (desgaste cerebral, neurasténico, enfermedad, glicerofosfato de cal...)

 

CONCLUSIÓN

Este texto es un ejemplo de la eficacia de expresión del autor vasco. Con las menos palabras posibles, la exactitud, la claridad y la rapidez que le caracterizan, retrata el modo de ser, de hacer y decir del periodista Langairiños.


 

sábado, 13 de abril de 2013

CURSO DE LITERATURA CONTEMPORÁNEA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA (1)


LA LITERATURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XX

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
TEXTOS DE INTRODUCCIÓN

 

"Magnífica definición la que Antonio Machado dio de la poesía --más mirando a la suya que a la ajena--: "Lo que pone el alma, si es que algo pone, o lo que dice, si es que algo dice, con voz propia, en respuesta al contacto del mundo." Precisamente lo que hizo que él se apartara en seguida de Rubén fue creer que éste buscaba nada más el colorido, la sensación, la sonoridad, el tema exótico, cuando él creía nada más que "en la honda palpitación del espíritu", desnuda en la más desnuda expresividad (...). Y él lo confiesa: "Me siento algo en desacuerdo con los poetas del día. Ellos propenden a una destemporalización de la lírica, no sólo por el desuso de los artificios del ritmo sino, sobre todo, por el empleo de las imágenes en función más conceptual que emotiva."

                                        (Nota preliminar firmada por F. S. M. a
                                        Poesías escogidas de A.    Machado, Aguilar, Madrid, 1958)

 

"Eran jóvenes que irrumpieron en el mundo literario español(...) con una proclamada conciencia innovadora y con un gran bagaje intelectual que no procedía sólo de la pasión autodidacta por la lectura sino también de la formación recibida en las aulas universitarias y del contacto con los círculos culturalmente más dinámicos del momento. Familiarizados con los clásicos españoles, tan valorados por noventayochistas e institucionistas, y con la poesía del "Fin de siglo" francés, realzada por la obra de Juan Ramón Jiménez, padre espiritual de todos ellos, muchos de estos jóvenes llegarán a ser también verdaderos profesionales de la docencia y de la crítica literaria. Tal es el caso de los llamados "poetas-profesores", entre los que se cuentan, entre otros, Salinas, Guillén, Dámaso Alonso y Gerardo Diego."             
                           

                                R. Reyes Cano (Sevilla en la Generación del 27)

 

 "En cuanto a las promociones que han ido sucediéndose, cabría distinguir la que aparecía alrededor de 1935, es decir, poco antes de la guerra civil, alcanza su madurez en la década siguiente, y la que hacia 1945, o sea, al fin de la guerra mundial, acusa el influjo de la atroz crisis espiritual del momento, para evolucionar más tarde hacia lo que constituirá la nota más significativa de una tercera promoción en la década de 1950: el afán de realismo y el interés por el destino de la colectividad. Generalizando mucho, podríamos asignar un tono de serena confianza a la primera, de sombrío desasosiego a la segunda, y de áspera protesta, matizada de esperanza, a la tercera."

                                           J. García López (Historia de la Literatura)






 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
GENERACIÓN DEL 98 Y  MODERNISMO (1)
 
La Generación del 98 está formada por un grupo de escritores intelectuales nacidos entre 1860 y 1875 que tienen en común preocupaciones filosóficas, éticas y literarias cuya aspiración máxima es lograr la regeneración de España, y sienten profundamente la crisis nacional producida por el desastre del 98 en el que se perdieron las colonias de Ultramar. Adoptan como sistema de pensamiento el existencialismo y lo que éste conlleva: la angustia vital, la intuición o la voluntad de vivir y en el plano literario reaccionan contra el realismo y  naturalismo anteriores. Entre sus máximos representantes destacan Antonio Machado, Miguel de Unamuno o Pío Baroja.
El Modernismo, que es tanto una actitud de vida como un movimiento literario, representa una reacción contra el prosaísmo del mundo burgués, y sus miembros, cuyo mayor exponente es Rubén Darío, proponen como postulado esencial la exaltación de la belleza.
Siguiendo a Pedro Salinas, la Generación del 98 es un movimiento sobre todo español, analiza la realidad nacional y escribe una literatura de la vida preferentemente. Mientras que el Modernismo es cosmopolita, sintetiza elementos románticos, simbolistas y parnasianos y rinde culto al arte y los sentidos.
Los escritores de la Generación del 98 cultivan prácticamente todos los géneros literarios, desde el ensayo hasta la poesía, pasando por la novela y el teatro. Mientras que los representantes del Modernismo se inclinan por el cultivo de una poesía llena de musicalidad, elementos sensoriales, escapismo hacia lugares exóticos o referencias mitológicas


 
 
 
Miguel de Unamuno (1864-1936) nació en Bilbao. Estudió Filosofía y Letras en Madrid. Fue catedrático de Griego y rector de la Universidad de Salamanca, ciudad donde residió hasta su muerte. Por sus ideas políticas fue desterrado a Fuerteventura por la Dictadura de Primo de Rivera. Recorrió España de cabo a rabo y viajó también por Italia, Suiza y Portugal.
 
Fue un gran poeta  como demostró, por ejemplo, con El Cristo de Velázquez y destacó también en la novela, entre cuyos ejemplos más importantes sobresalen San Manuel Bueno, mártir, que narra el problema de fe que tiene un cura de pueblo al que sus feligreses consideran un santo, o Niebla, a la que llamó el autor “nivola” y cuyo protagonista Augusto Pérez es el otro yo de Unamuno, el cual, ante la angustia que le produce saber que el novelista ha decido darle muerte, se rebela contra él y le dice:
“Pues bien, mi señor creador don Miguel, también usted se morirá, también usted, y se               volverá a la nada de la que salió. ¡Dios dejará de soñarle! Se morirá usted, sí, se morirá aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos, sin dejar uno. ¡Entes de ficción como yo, lo mismo que yo.”
Asimismo escribió un teatro esquemático y esencial (Fedra) y numerosos libros de ensayos en los que expresa con profundidad sus ideas sobre la raza, la inmortalidad, el sentimiento trágico de la vida o la existencia de Dios. Y también sus impresiones sobre el paisaje castellano intemporal (Andanzas y visiones españolas), artículos de crítica literaria (Vida de Don Quijote y Sancho), o  puramente filosóficos, como en La agonía del cristianismo..
 
Su estilo es fuerte, atrevido, lírico a veces, áspero otras, dramático en ocasiones, pero siempre llamativo, un estilo de los que no caen en saco roto. Además su expresión está llena de paradojas, ironías, con resonancias etimológicas y palabras terruñeras, castizas.


 
José Martínez Ruiz “Azorín” (1874-1967) nació en Monóvar (Alicante). Cursó Derecho en Valencia, Granada y Salamanca. Se trasladó a Madrid, donde  trabajó de periodista.. Fue miembro de la R.A.E. y al llegar la guerra civil se marchó a  Francia. Transcurrida la contienda, regresó a Madrid, donde permanecería hasta su muerte.
 
Hizo incursiones en la novela ( por ejemplo, La voluntad), el teatro de tipo fantástico (caso de Brandy, mucho brandy) y el ensayo, género en el que destacó con obras como Castilla, donde presenta temas comunes a otros compañeros de la Generación del 98, como la relación España-Europa, la idea de intrahistoria,  la del eterno retorno o la del paso inexorable del tiempo, que lo destruye todo. O La ruta del don Quijote, en la que el autor explica sus viajes por la Mancha, visitando en especial los lugares que sirven de marco a la obra de Cervantes.
 
 
Antonio Machado (1875-1939) nació en Sevilla. Estudió en Madrid en la Institución Libre de Enseñanza. Viajó a París, donde conoció a Rubén Darío. Fue catedrático de francés en Soria; allí conoció a Leonor Izquierdo y se casó con ella; pero la muerte de su esposa sumió al poeta en un dolor profundo. Luego enseñó en Baeza, Segovia y Madrid. Republicano, al estallar la guerra civil, huyó a Valencia, después a Barcelona y, finalmente, a Collioure, donde murió a poco de llegar.
 
Escribió abundante obra en prosa, de la que destaca Juan de Mairena, que trata temas de carácter literario y filosófico. También, en colaboración con su hermano Manuel, escribió teatro, uno de cuyos títulos más representativos es: La Lola se va a los puertos, donde su protagonista, una agraciada bailaora, representa el alma popular española, eligiendo como marido a su guitarrista en vez de los señoritos que la cortejaban.
Pero es en la poesía donde se consagró. Su primer libro, Soledades, contiene rasgos modernistas, así como el simbolismo del paso del tiempo, el amor, el agua, la tarde o los caminos..., que se repetirán después. En muchos de sus poemas aparecen la tristeza, la monotonía o el canto de lo cotidiano y de las pequeñas cosas, que son motivos constantes en su poesía.
Después apareció Campos de Castilla, su mejor obra, en la que se muestra, como sus compañeros de Generación, preocupado por el tema de España,  a la vez que canta el paisaje castellano, como en el apartado Campos de Soria o expresa su experiencia amorosa con Leonor, su joven esposa, que moriría al poco tiempo de casarse.
El siguiente libro, Nuevas canciones, expresa, adoptando las formas breves de la lírica tradicional española, los más profundos pensamientos con la menor sonoridad posible: temores, deseos, sentencias y reflexiones sobre la existencia humana.
Cierran su producción poética un Cancionero apócrifo, del poeta filósofo Abel Martín inventado por él, y Poesías de guerra, entre las que destaca la emotiva elegía al asesinato del poeta Federico García Lorca.
Más que los temas (el paso del tiempo, los recuerdos personales, el amor, el paisaje castellano, España...) lo que importa en Machado es la emoción profunda y austera que impregna su expresión. Sus versos, sentidos y sobrios, son muchos asonantados y octosílabos, aunque también emplea las combinaciones de heptasílabos y endecasílabos, los endecasílabos de sus sonetos y en ocasiones los alejandrinos. Además de los citados sonetos, sus estrofas más corrientes son las coplas, los romances y las silvas arromanzadas. Mucha de la poesía contemporánea española se siente hereditaria de la de Antonio Machado por su austera y sincera humildad y sencillez de forma métrica.


 
 


 
Lecturas y actividades
 
1. Lee los siguientes fragmentos de Unamuno (perteneciente a Andanzas y visiones españolas) y Azorín (incluido en Castilla), y contesta las preguntas:


 

1.
“Y esta torre y otras torres nos meten al ánimo el ansia tormentosa de decir lo indecible, de dejar en la alada palabra que vuela sonora, y pasa, y se pierde, lo que no pasa ni se pierde: la visión que queda. Decir lo que se ve y decirlo de modo que se vea oyéndolo; ver lo que se oye: he aquí todo el secreto del Arte. El Arte hace ver a los ciegos –y lo son muchos que espejan con los ojos en la mente lo que tienen delante--, y les hace ver con la palabra; el Arte hace oír a los sordos –y lo son muchos que resuenan con los oídos lo que les suena en su derredor--, y les hace oír con la visión reproducida. Un poema da vista al ciego; un cuadro da oído al sordo. El Arte funde los sentidos, descendiendo a lo que los une a su común cimiento, y ascendiendo a lo que los une también coronándolos.
Mi torre de Monterrey (...), la que llevo en el cristal de la mente como una visión que, espejada en un lago, al cristalizarse éste, quédase por encantada magia en él para siempre, esta mi torre me dice que quien se dice queda para siempre también. No te importe, alma mía, lo que digas si te dices. ¿Es que eres más que una frase del pensamiento de Dios?”
 
2.
“¿Qué es Castilla? ¿Qué nos dice Castilla? Castilla: una larga tapia blanca que en los aledaños del pueblo forma el corral de un viejo caserón; hay una puerta desmesurada. ¿Va a salir por ella un caballero amojamado, alto, con barbilla puntiaguda y ojos hundidos y ensoñadores? Los sembrados se extienden verdes hacia lo lejos y se pierden en el horizonte azul. Canta una alondra; baja su canto hasta el caballero, y es como un himno --¡tan sutil!—del amor y de lo fugaz. Castilla: el cuartito en que murió Quevedo, allá en Villanueva de los Infantes; una vieja, vestida de negro, nos lo enseña y suspira.  Pensamos si suspira todavía. Todavía, porque ésta es la misma viejecita que tenía piadosamente una vela encendida en tanto que a don Francisco le estaban poniendo en pies y manos los sagrados aceites. Castilla: en León, en un mediodía de primavera, hemos dejado la ciudad y hemos salido al campo, y ya en el campo, caminando por este camino bordeado de enhiestos chopos –cuyas hojas tembletean—nos hemos detenido y nos hemos sentado en una piedra. ¡Minutos de serenidad inefable, en que la historia se conjunta con la radiante Naturaleza! A lo lejos se destacan las torres de la catedral; una campana suena; torna el silencio. Los siglos han creado todas esas maravillas artísticas; ante nosotros, átomos en la eternidad, se abren arcanos e insondables los tiempos venideros. ¿Qué hombre estará sentado en esta piedra, aspirando la paz y la luminosidad de la mañana, dentro de trescientos, de quinientos años? ”
 
 
a)                 ¿En cuántas partes puede dividirse el texto de Unamuno? Anota la idea principal de cada una de ellas.
b)                ¿En qué reside el secreto del Arte y cuáles son sus poderes?
c)                 ¿Cuál es la verdadera torre de Monterrey para Unamuno, la real y física o la ideal?
d)                ¿Qué afinidad existe entre la última oración del fragmento y las palabras que le dirige Augusto Pérez a Unamuno en Niebla?
e)                 Resume brevemente el contenido del texto de “Azorín”
f)                 En dicho texto aparecen dos referencias literarias. Coméntalas.
g)                Explica las metáforas con que el autor identifica a Castilla.
h)                Comenta la persona y el punto de vista de los narradores de los dos textos.



       
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 TEXTO COMENTADO
        POEMA DE ANTONIO MACHADO
 


"¿Por qué, decidme, hacia los altos llanos
huye mi corazón de esta ribera,
y en tierra labradora y marinera
suspiro por los yermos castellanos?
Nadie elige su amor. Llevóme un día    5
mi destino a los grises calvijares
donde ahuyenta al caer la nieve fría
las sombras de los muertos encinares.
De aquel trozo de España, alto y roquero,
hoy traigo a ti, Guadalquivir florido,    10
una mata del áspero romero.
Mi corazón está donde ha nacido,
no a la vida, al amor, cerca del Duero...
¡El muro blanco y el ciprés erguido!"
 


 

SITUACIÓN

Antonio Machado en Campos de Castilla incorpora los tres grandes temas de la Generación del 98: la preocupación histórica, el paisaje y el amor. Aquí aparecen los dos paisajes del poeta: el de su tierra natal, Andalucía, y el de Soria, donde se enamoró. El texto es el segundo soneto del grupo titulado Los sueños dialogados .

 

 

CONTENIDO

El poeta añora la meseta castellana en su tierra natal. El destino un día lo llevó a Soria para sentir el amor como nunca. De ahí que lleve a su Guadalquivir florido una mata de romero de las tierras sorianas. Confiesa que su corazón está donde conoció a su mujer y donde yacen sus restos. El contenido queda distribuido así: en la 1ª estrofa el poeta añora en su tierra natal los yermos castellanos; en la 2ª, el destino le lleva un día a enamorarse allí; en la 3ª, el poeta trae al Guadalquivir florido una mata de romero soriano; y en la 4ª, su corazón se encuentra donde conoció el amor y lo perdió.

 

  ANÁLISIS

Es un soneto poco común (cuarteto, serventesio, terceto, terceto); así que su esquema métrico es 11A 11B  11B  11A;  11C 11D 11C 11D; 11E 11F 11E;  11F 11E 11F. Los encabalgamientos se dan en los ocho primeros versos (el serventesio todo él es un encabalgamiento). Respecto de los recursos expresivos más destacables, el cuarteto constituye una interrogación retórica (afirma que su corazón huye de su tierra natal a la desnuda meseta castellana). El "huye" intensifica su nostalgia y constituye una personificación ("huye mi corazón"). En "Nadie elige su amor" el amor es una metáfora del destino.  Con sendas perífrasis se alude a los dos paisajes queridos por el poeta (Andalucía: esta ribera, tierra labradora y marinera; Soria: altos llanos, yermos castellanos, grises calvijares, nieve fría, encinares, aquel trozo de España alto y roquero...). En los tercetos leemos por fin  los nombres de los ríos de ambos paisajes. Léxico de Machado: altos llanos, mi corazón, tierra labradora, grises calvijares, nieve fría, sombras, muertos encinares, romero...; en "Mi corazón está donde ha nacido, no a la vida, al amor, cerca del Duero" se resume el tema y la afirmación-negación es un prodigio de asíndeton. Finalmente, los puntos suspensivos del verso 13 preparan la emoción expresada en el último verso, "¡El muro blanco y el ciprés erguido!", sentida metáfora que alude al cementerio soriano donde yace su joven esposa Leonor.

 

CONCLUSIÓN

Se trata, en resumen, de un soneto donde expresa Machado su amor por las tierras sorianas donde, ya mayor,  nació al amor y a la vida al conocer a la mujer que sería su esposa en una tierra y un paisaje, el de la meseta regada por el Duero, que siempre estaría presente en su poesía, pese a que allí también sufriera la terrible desaparición de su mujer. El amor y el paisaje, dos temas del  98, aparecen, pues en el poema que acabamos de analizar.